sábado, 1 de marzo de 2014

Albert Einstein

Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad: el mundo solo tendrá una generación de idiotas.”


La profecía de hace tantos años de Albert Einstein se ha cumplido de forma desdichada.

"Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, el mundo solo tendrá una generación de idiotas.”

El mayor genio de la física que nos ha dado el siglo XX acertó en su predicción y, ahora estamos sufriendo las consecuencias de ello.
Y es así, vivimos en un mundo en el que nada es lo que pensamos, entre una de esas cosas es el creer que nosotros controlamos a las “maquinas” o a la tecnología, como decía el famoso físico, y una vez más hemos equivocamos, ellas nos controlan, lo peor de todo es que si la sociedad sigue así, llegará un día en el que estemos totalmente robotizados, en el que los sentimientos ya no cuenten y en el que al darle a un botón tengamos todo lo disponible a nuestro alcance.

Esos teléfonos móviles de ahora pueden hacer maravillas; no lo dudo, pero lo que mis ojos ven no es otra cosa que una generación perdida con un aparatito entre las manos que nos esta robando la libertad, nuestro poder decisivo y poco a poco nos esta quitando la inteligencia, estamos perdiendo la cabeza.

Y si, ahora podemos pensar que es una comodidad eso de estar por casa y que un robot nos limpie el suelo, nos haga la comida, o nos mantenga entretenidos mirando a una caja de plástico infinitas horas, pero no nos damos cuenta del tiempo que perdemos, vida solo hay una, y como la batería de esos “móviles actuales”, se consumen con gran ligereza, así que aprovechémoslas, sal, llora, ríe, ama y sobre todo vive, sintamos el día a día sin tener que depender de pequeños aparatos inteligentes.

Toda tecnología, bien utilizada, puede ser maravillosa. ¿Acaso el correo electrónico no es un invento fantástico? Y todas las ramas de Internet, en su justa medida, dan grandeza a la sociedad en que vivimos, pero si esa tecnología nos desborda y nos impide conversar, amar, reír, llorar, sentir, pensar, analizar y, en definitiva, sentirnos esclavos de dicho teléfono, sin duda, Einstein lo dijo, estamos ante la generación de los idiotas.


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